Cuotas de importación en una píldora

Por Mónica Llerena H.

Tras la decisión del gobierno de sustituir las importaciones provenientes de Colombia, se han realizado diversas gestiones con Argentina a los fines de garantizar el abastecimiento de varias mercancías, entre ellas, automóviles. Según pudimos conocer por la prensa nacional, la presidenta del mencionado país tendría programado solicitar (o exigir, tal como se ha redactado en las noticias) al gobierno venezolano una participación en las cuotas de importación que este último otorga desde enero de 2008.

Para los no familiarizados con el tema de las cuotas de importación, estas se han definido como un instrumento de política comercial de carácter proteccionista mediante el cual un país establece un límite específico a la importación de una mercancía, durante un tiempo determinado. En este sentido, el país decide implementar cuotas, en la medida que pretenda proteger industrias específicas, evitando la entrada masiva de bienes que compitan con los nacionales.

Las cuotas de importación, se incluyen en la categoría de barreras no arancelarias, entre las cuales se encuentran también los subsidios, etiquetas exigidas en los empaques de la mercancía, restricciones voluntarias a la exportación, entre otras, donde cada instrumento tiene diferente grado de impacto en el comercio internacional.

Formas de implementación

Estas pueden implementarse como cuotas globales, permitiendo la importación de una cantidad determinada de la mercancía al año, sin especificar el nombre del proveedor o país de origen. La entrada de mercancías al país se detiene una vez que se completa el límite superior establecido por la cuota, y esto puede ocurrir en cualquier momento del año.

La implementación de cuotas globales suele traer consigo desventajas como la “inundación” de la mercancía en el menor tiempo posible, a cuestas de que los importadores conocen que existe un tope de ventas hacia el país. Esto es un problema si la mercancía es un bien perecedero sin posibilidad de ser almacenado y sea demandado durante todo el año. También, los proveedores más pequeños o los que más se tarden en llegar son perjudicados por este sistema (Carbaugh, 2004).

Ante tales desventajas, preferidas son las cuotas selectivas que se otorgan a países específicos y en cantidades específicas (caso que persigue Argentina con la exportación de autos a Venezuela. Son las más utilizadas aunque también presentan algunas desventajas. Carbaugh coloca el ejemplo de la tienda estadounidense Kmart, que en los años 80 colocó en China pedidos de sweaters de lana equivalentes al millón de dólares. Antes de que la mercancía llegara al país la cuota estaba cubierta y la tienda no pude venderla sino hasta el año siguiente cuando ya estaban fuera de moda, resultando recuperar apenas 60 centavos de cada dólar.

Además, las cuotas selectivas podrían generar monopolios locales, una vez que los productores locales conociendo que el tope de las importaciones ha sido alcanzado, podrían elevar el precio de sus productos.

Este resultado es probable que suceda en mercados de pocos oferentes u oligopólicos, como el de la venta de automóviles venezolano, donde si la entrada del número determinado de ellos provenientes de Argentina se realiza sin programación y en pocos embarques, esto será incentivo suficiente para que empresas locales (ensambladoras) o bien los concesionarios, incrementen los precios.

Otras consideraciones


Como toda estrategia de intervención del Estado, existen costos derivados de la asignación y administración de las cuotas. Para la asignación, se requiere información fiable sobre la demanda de la mercancía y casi siempre esta debe ser abordada por más de una fuente de información, entre otras palabras, las empresas locales no deben ser consideradas como las únicas informantes.

Por otro lado, en cuanto a la administración, las cuotas pueden conducir a hechos de corrupción. Mientras menos definición a detalle exista sobre la cuota (país de origen, proveedor, cantidades, etc.), se abrirán las oportunidades para que los funcionarios aduanales favorezcan la entrada de ciertos importadores.
Finalmente, si existen cambios bruscos en la demanda existiendo una limitación a importar, existirían incentivos para el contrabando de las mercancías más buscadas.